2ª PARTE: Malos hábitos alimenticios que creemos buenos y sus malas consecuencias

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# 2. Los “super alimento” están ahogando a los mas desfavorecidos

Si usted lee mucho sobre alimentación, si estas en esta web algo me dice que lo hace, te habrás percatado de que últimamente vemos la palabra super alimento en todas partes en los últimos años. Estos alimentos, por lo que se oye, al parecer están llenos de “superpoderes” que promueven la salud.

Entre los super alimentos podemos encontrar alimentos como la col rizada, los arándanos etc, pero también podemos encontrar algunos alimentos exóticos recién popularizados como la quinua, la baya del acai, tofu etc. Se están creando gente alrededor de estos alimentos gente que forman grupos que pertenecen a los super alimentos, fanáticos de la comida sana. No todo el mundo sabe cómo se pronuncia “açaí” o “quinua”, se darán cuenta que eres de los suyos si te oyen pronunciarlos correctamente al pedirlo en un supermercado ecológico. En serio, una de esas palabras tiene más sílabas de las que debe.

Lo negativo

Esto no va de si los superalimentos son realmente tan buenos como la demanda y la reputación que tienen: si se merecen su fama o no, la mayoría de nosotros probablemente podría estar comiendo mucha col rizada y arándanos. La cuestión aquí es que la repentina popularidad de los súper alimentos no es tan favorable(nada favorable) para la gente humilde que alguna vez esa fue su alimentacion basica y esta misma popularidad se la ha quitado de sus vidas.

La quinua por ejemplo, es un grano de alta proteína que se consumia bastante en el centro de Perú y Bolivia y era practicamente desconocida casi en cualquier otra parte del mundo. Entonces el mundo descubrió que la quinua era impresionante (que es alta en proteínas, no causa alergias, tiene la mayor cantidad de nutrientes por 100 calorías de cualquier grano), y ahora está en los estantes de todos los supermercados del planeta. En los últimos 10 años, la demanda de quinua se ha incrementado 18 veces, un fuerte aumento de popularidad pocas veces vista entre los alimentos que no fueran carne.

Esta fuerte y repentina demanda significa que en Bolivia, un kilo de quinua cuesta 10 veces más que hace una década, lo cual es bueno para los agricultores, pero malo para la gente pobre que solia comer quinua y solían comprar a los agricultores pero ahora no pueden. Como resultado de los precios tan altos, los bolivianos más pobres recurren a alimentos básicos menos nutritivos como el arroz y fideos, que podría ser la razón por la que ahora hay tanta desnutrición  y esto va en aumento entre los niños de las zonas de cultivo de quinua. Similares desgracias ocuren con la baya del acai, una fruta que crece en la selva amazónica. En estas áreas, el acai es a menudo molido en una pasta con yuca o la carne y se utiliza como un alimento básico rico en proteínas. Desde  que el resto del mundo descubrió su sabor, que es increíble en jugos de frutas, los precios han aumentado de forma masiva, cosa buena si usted está vendiendo, pero fatal si es necesaria la pasta de acai para alimentar a sus hijos.

# 1. Ya es bien sabido que toda obsesión es mala incluso si es por la Alimentación Saludable

Para la mayoría de la gente, la decisión de comer más sano es algo positivo. Asimilamos reducir los cócteles a base de mayonesa que hemos estado bebiendo cada noche, con eso nos agarramos a la esperanza de sentirnos un poco mejor, nuestro presupuesto en cócteles de mayonesa se cae, y todo está bien. A menos que, perdamos el control y nuestro nuevo estilo de vida saludable desencadene en una obsesión y hasta en un exceso.

Lo negativo
El deseo de comer alimentos saludables puede llegar a mutar en un trastorno de la alimentación desagradable conocido como ortorexia nerviosa. Por lo general, reconocido como un tipo de anorexia nerviosa, la ortorexia se manifiesta como una adicción a la calidad y pureza de la comida. Perder 30 minutos preocupándose de si el pollo que esta cocinando  su amigo en su casa a la cual te ha invitado a comer está realmente “certificado 100% orgánico” o incluso si esta “hecho con ingredientes orgánicos”? Llegar a escupir su hamburguesa de tofu en pleno restaurante cuando te das cuenta de que te has olvidado de pedir al chef su política en materia de plaguicidas. Esa podría ser la ortorexia.

La obsesión de comer demasiado sano puede ser tan mala que conduzca algunas deficiencias nutricionales y, finalmente, a problemas de salud graves, lo que sin duda llama al timbre de la ironía en voz alta. El gran problema de la ortorexia es que tiene la aprobación social generalizada: la obsesión por la restricción de calorías con el fin de estar más delgados es visto por la mayoría de la gente como poco saludable, pero sin embargo rechazar la comida porque estás en una dieta vegana estricta no esta mal visto ni se considera poco saludable, aunque el resultado sea tan duro como estar muriéndose de hambre.

Y lo que es peor: los síntomas de la ortorexia se están presentando en los hijos de padres fanáticos de la salud que están criando a sus hijos en el miedo obsesivo con las grasas, con el azúcar, con las grasas trans etc, amargando lo que deberían ser los años dorados, de poder comer dulces, la época más feliz de la infancia.

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