Hábitos de higiene personal, higiene y salud

 

Es muy importante transmitir a nuestros hijos la importancia de la higiene para nuestro bienestar personal y para relacionarnos con los demás.

Estilo de Vida Saludable

 

Qué es Higiene

 

La higiene es la practica del cuidado personal mediante la limpieza y aseo de nuestro cuerpo.

 

Esta practica nos ayuda a sentirnos más seguros cuando nos relacionarnos con los demás.

 

Adicionalmente a esto, resulta que este proceso también nos ayuda a cuidar la salud y prevenir enfermedades.

(Y por lo tanto a prolongar la vida, basta con comparar la higiene de la era antigua donde abundaban infecciones por escasez de higiene, con la era moderna).

 

Ciertos productos (detergentes, perfumes, jabones, líquidos desinfectantes..) nos ayudan a mantener la higiene en general. También abarca el aseo personal.

 

Los alimentos, mascotas, ropa y calzado, el hogar… También forman parte del proceso para mantener una higiene general, para de esta manera evitar la contaminación de terceros con sustancias “peligrosas” y nocivas para nuestro organismo.

 

También importa la higiene mental, el bienestar personal, cognitivo y emocional.

 

Concepto de higiene:

 

Higiene proviene de la palabra francesa “hygiène”. Hablar de higiene hace referencia a la parte de la medicina que nos ayuda en la prevención de enfermedades y la conservación de la salud, sea personal o ambiental.

 

Tipos de higiene:

 

Principalmente tenemos 2 tipos de higiene, la privada y la publica.

La Higiene Privada tiene que ver con el cuidado personal de una persona, el baño, la higiene bucal o higiene dental, su apariencia personal, la limpieza de la ropa, higiene laboral.

 

La Higiene Pública es una responsabilidad para todos, toda la población debe cumplir con las normativas y condiciones dictadas por el gobierno o la autoridad competente.

 

Como la protección del inmobiliario urbano, aseo y preservación de las áreas comunes, higiene ambiental y la prohibición de tirar basura en lugares públicos, mantener parques y áreas verdes en un estado optimo para el disfrute y la recreación de la familia y más, también proveen con las redes de cloacas y de agua apta para el consumo humano.

 

La falta de hábitos higiénicos apropiados en las personas resulta en un problema grave, por lo desagradable de una mala apariencia y de los malos olores, y también por el peligro de transmisión de virus y gérmenes a otras personas.

 

La mala higiene incide de manera directa en la salud de los demás, con la aparición de enfermedades. Por ejemplo: las infecciones de la piel, la diarrea, la conjuntivitis, el cólera, la gripe común, entre otros.

 

Quienes atraviesan por una etapa de depresión comúnmente descuidan su aseo, lo que repercute de manera negativa en su imagen y esto a su vez en su auto confianza.

 

Estos suelen necesitar de nuestra ayuda para salir adelante y esto puede ser uno de los síntomas mas destacables de que un compañero no está en su mejor momento.

 

Medidas de higiene personal

 

Los buenos hábitos de higiene son fundamentales para mantener la buena salud. Puede parecer una tontería, pero es cierto que la higiene previene de muchas enfermedades causadas por virus y bacterias.

 

Medidas de higiene:

Hábitos de higiene personal, higiene y salud 1

1. Aseo personal

 

Hace referencia a la higiene corporal y limpieza corporal, fijando especial atención al órgano cutáneo, o sea la piel, junto a las uñas y la cabellera.

 

La piel es el mayor órgano del cuerpo y además es el contacto con el medio, el cual protege al resto del cuerpo de posibles agresiones provenientes del ambiente.

 

Para que se encuentre en buen estado, los especialistas recomiendan la remoción de piel seca, polvo y asimismo las secreciones de las distintas glándulas del cuerpo.

 

Es importante recalcar que el abuso de productos nocivos para la piel, como podrían ser el cloro o el detergente, es aún más peligroso que la ausencia de higiene.

 

La ducha es la mejor manera de aseo.

Con esta práctica diaria se controlan los olores naturales del cuerpo que son producidos casi siempre por la transpiración o el sudor.

 

Del mismo modo evitamos la presencia de gérmenes y bacterias que pueden afectar la salud de nuestra piel.

 

2. La higiene del cabello y las uñas

 

La limpieza y corte de las uñas de manos y pies evita la adquisición de gérmenes y bacterias así como infecciones.

 

El cabello debe lavarse por lo menos 2 veces a la semana, cuidado usa el champú acorde a tu tipo de cabello. La caspa no es necesariamente sinónimo de mal aseo, sino que puede darse por sequedad en el cuero cabelludo.

3. Cuidado de los ojos

 

Los ojos son órganos muy delicados, y cuidarlos los previene de infecciones y enfermedades. Por lo tanto no deben tocarse con las manos sucias ni con pañuelos u otros objetos. Su mecanismo propio de limpieza son las lágrimas.

 

Al estudiar, leer o ver la televisión es importante mantener buena iluminación de los espacios evitando así un mayor esfuerzo de la vista.

 

4. La higiene de la nariz es fundamental para una buena respiración.

 

La nariz deja entrar el aire para que llegue a los pulmones con la temperatura y humedad adecuadas y libres de partículas extrañas. La producción de mocos es un proceso natural que sirve como lubricante y filtro para el aire.

 

Sin embargo, es necesario retirarlos varias veces al día, pues además de la incomodidad que representan, contienen partículas y microorganismos filtrados que pueden propiciar enfermedades.

 

5. La limpieza de las manos es la mejor manera para evitar muchas enfermedades.

 

Debemos mantenerlas limpias porque con ellas nos tocamos la cara, los ojos, la boca, cogemos algunos alimentos, objetos, animales, etc y tocamos a otras personas.

 

El lavado de manos con agua y jabón es el método más conocido y sencillo para evitar el transporte de gérmenes y bacterias causantes de enfermedades como la conjuntivitis o infecciones gastrointestinales (infecciones en el estómago).

 

Es conveniente lavarse las manos:

Antes y después de atender a alguien que está enfermo o de curar heridas.

Después de tocar alimentos crudos y antes de tocar alimentos cocidos.

Después de ir al baño, sonarse la nariz, toser o estornudar.

Después de haber estado en contacto con animales.

Después de manipular basura o desperdicios.

Después de cambiarle los pañales al bebé.

Antes y después de manipular alimentos.

Antes de comer o beber.

 

Es bueno tener alcohol en gel cuando no dispongamos de agua y jabón.

 

6. La higiene bucal evita muchas enfermedades.

 

El mal aliento así como los malos olores, son una de las principales causas de rechazo a las personas. La mejor forma de prevenirlo es haciendo un adecuado y periódico lavado de los dientes.

 

De esta forma prevenimos algunas de las enfermedades bucales. El cepillado de los dientes tras cada comida y la limpieza entre los dientes con seda dental son la medida de prevención más importante.

 

El uso de enjuagues también fortalece la salud de la boca.

 

7. La higiene de los oídos facilita su buen funcionamiento.

 

Hay que evitar que el agua entre en los oídos, y su limpieza debe hacerse de manera periódica, teniendo en cuenta que no se debe introducir objetos punzantes en los oídos como: ganchos, pinzas, palillos u otros objetos.

 

8. Una buena higiene del sueño te asegura un buen descanso.

 

Aunque muchos no consideran el sueño un hábito de higiene, dormir lo suficiente refuerza el sistema inmunológico.

 

En general, se considera normal entre 7 y 8 horas de sueño al día, si bien un 5% de la población tiene un sueño corto de menos de 6 horas y otra parte necesita un sueño largo de más de 8 horas, dependiendo de cada tipo de persona.

 

Dormir bien y sentirse descansado al despertar tiene que ver con la calidad de las horas dormidas más que con la cantidad de horas de sueño.

 

9. Higiene de la ropa es parte de un aseo personal.

 

La ropa se ensucia por el uso, por el contacto con el entorno y por las secreciones corporales. Mantener la ropa limpia es un hábito que debe fomentarse desde niño.

 

  • La ropa conserva el calor del cuerpo por lo que debe usarse de forma adecuada a la temperatura exterior.

 

  • La ropa debe cambiarse regularmente, principalmente la ropa interior y la de cama.

 

  • La primera debe cambiarse todos los días y la ropa de cama al menos una vez cada semana.

 

  • Las toallas no deben compartirse con otras personas y deben secarse siempre muy bien.

 

Una buena higiene

Tener una buena higiene personal depende de uno mismo. Una buena higiene no solo mejora nuestra salud física sino que también nos hace sentir mejor psicológicamente (La autoestima juega un papel fundamental frente a este aspecto).

Pues las personas con pelo sucio, mal olor corporal, ropa en mal estado, dientes faltantes y otros signos de mala higiene, a menudo son discriminados.

 

Una mala higiene

A menudo una mala higiene en la adolescencia (como ejemplo) no se debe a una falta de educación en los hábitos higiénicos, sino a problemas distintos, como falta de recursos, problemas personales o estados de ánimo depresivos (cuando una persona está deprimida, se olvida de sí misma, lo que puede llevar a una mala higiene personal).

Ayudar a las personas que no tienen buenos hábitos de higiene, bien advirtiéndoles de ello o colaborando en el fomento de los mismos, puede ser importante para una buena salud en la comunidad.

La higiene personal es un concepto que va más allá de la limpieza o el aseo. La higiene personal y del entorno es básica para mejorar la salud.

 

 

Los gérmenes pueden propagarse en nuestro hogar, sobre todo en lugares donde hay temperaturas muy altas y considerables índices de humedad.

 

Prácticamente cualquier objeto puede estar expuesto al desarrollo de bacterias nocivas para la salud, por ello es necesario cuidar la limpieza de toda la casa, poniendo atención especial en dos lugares que detallamos a continuación.

 

La cocina:

Al ser el espacio donde preparamos nuestros alimentos, debemos garantizar las condiciones de saneamiento necesarias para evitar contagiarnos de alguna enfermedad.

 

Hay ciertos elementos potencialmente peligrosos en esta zona, como el fregadero, donde se llega a acumular mucha humedad, los utensilios de limpieza como trapos y esponjas, la superficie donde se prepara la comida y los sitios donde almacenamos los alimentos, tales como el refrigerador y la alacena.

 

El baño:

Es el espacio donde practicamos el aseo, cuidamos nuestra higiene personal y atenemos nuestras necesidades fisiológicas básicas.

 

Aquí el calor y la humedad favorecen el desarrollo de bacterias, por lo tanto, desinfectar constantemente y mantener una buena ventilación que permita que la humedad se evapore y el aire se renueve es imprescindible.

 

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